Cancún y el futuro del clima

terça-feira, 30 de novembro de 2010



Este lunes, 29, se inauguró la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (XVI Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático - COP16), que se desarrollará en Cancún, México, hasta el 10 de diciembre. Latinoamérica participa con pocas expectativas de alcanzar un convenio vinculante sobre reducción de emisiones, pero con la confianza de cerrar importantes acuerdos parciales.

Es que pocos esperan que un acuerdo que satisfaga a todos salga de este encuentro. En verdad, la mayoría especula con que los representantes de más de 190 países pavimenten un posible acuerdo global para la rueda del 2011, en África del Sur.

El presidente mexicano, Felipe Calderón, expresa un comprensible optimismo, al asegurar que se adoptarán "decisiones sin precedentes" y acuerdos "inéditos" contra el cambio climático. Siendo el anfitrión su postura no podría ser otra. Sin embargo, esas decisiones, si salen, tendrían un foco específico en los mecanismos para reducir las emisiones de deforestación y degradación (REDD por sus siglas en inglés) que se calcula son el 20 % de las emisiones globales de efecto invernadero.

Calderón también espera acuerdos adicionales en materia de transferencia de tecnología y financiación, con la creación del "fondo verde" que apoyan la mayoría de países de la región.

El mosaico latino
En América Latina hay unanimidad sobre la necesidad de que los países más ricos transfieran tecnología a las naciones en desarrollo para ayudarlas a combatir el cambio climático. Los países de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) han anunciado que adoptarán una postura común bajo la propuesta ecuatoriana de "Emisiones Netas Evitadas", con la que Quito ha solicitado fondos a cambio de no explotar la gran reserva petrolera del parque amazónico de Yasun. Sin embargo, cada país latino tiene enfoques y necesidades particulares cuyo conjunto acaban por colorear un verdadero mosaico de propuestas.

Brasil considera difícil que pueda haber acuerdos en Cancún si Estados Unidos no asume un compromiso claro sobre su aportación para combatir el cambio climático, según el canciller Celso Amorim. El gigante sudamericano apoya el llamado "fondo verde" e incluso se ha comprometido a aportar dinero para la iniciativa, aunque sin dar cifras.


Venezuela, que junto a Nicaragua, Cuba y Bolivia no suscribió el acuerdo no vinculante alcanzado en Copenhague el pasado año, abogará por la continuidad del Protocolo de Kioto y defenderá el cumplimiento de ese convenio.

Bolivia quiere que los países desarrollados paguen su "deuda climática" y propone que aporten a los pobres el equivalente a al menos el 6% de su Producto Nacional Bruto (PNB), además de exigirles que reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 50% antes de 2020.

La meta es ambiciosa, considerando que ni siquiera el 5% establecido en el Protocolo de Kioto se ha cumplido.

Mientras Cuba califica las acciones para frenar los efectos del cambio climático como "urgentes" ante la vulnerabilidad de su territorio por ser insular y tropical, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, instó a lograr una "mayor compromiso de la comunidad internacional sobre la reducción de gases" y aseguró que los países de la región deberán demostrar que son capaces de asumir un verdadero compromiso para combatir el cambio climático.

Coincidencia en el escepticismo
Por su parte el gobierno chileno admitió que en Cancún probablemente "no se logrará un acuerdo global vinculante" sobre la reducción de emisiones de dióxido de carbono, por lo que apostó por prolongar el actual protocolo de Kioto a partir de 2012.

En Perú tampoco hay grandes esperanzas de sellar acuerdos. "Hoy está bastante más relajada la postura" y no se quiere caer en el exceso de expectativas que hubo en Copenhague el año pasado, dijo Eduardo Durand, director general de Cambio Clímático en el ministerio del Ambiente.


Panamá cree que Cancún servirá para generar algunos acuerdos en temas más avanzados y no un compromiso vinculante de reducción de emisiones. También la viceministra salvadoreña de Medio Ambiente, Lina Pohl, se declaró poco optimista y lamentó que los intereses nacionales prevalezcan sobre los mundiales.

Por su parte, la posición de Guatemala será impulsar una "alianza para el desarrollo común", una propuesta consensuada con los diferentes sectores sociales. En cuanto a la República Dominicana, considera que se han reducido considerablemente las expectativas para un acuerdo legalmente vinculante pero apuesta por "poner todo el esfuerzo" para lograrlo en un "futuro cercano".

Uruguay será flexible a la hora de buscar un nuevo acuerdo vinculante sobre la reducción de emisiones de CO2, siempre que sea más beneficioso. En cualquier caso, para este país cualquier acuerdo en este sentido deberá ser de obligatorio cumplimiento. Y Costa Rica espera que en Cancún se adopten decisiones políticas y operativas en financiación, adaptación y cooperación tecnológica con el fin de establecer una sólida base para un acuerdo global ambicioso y legalmente vinculante a medio plazo.

La mayoría de los países latinoamericanos estarán representados por sus ministros de Exteriores o de Medio Ambiente y hasta el momento sólo han confirmado su asistencia a la cumbre el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, que acudirá junto a la mandataria electa Dilma Rousseff, y el boliviano Evo Morales.
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