Profecía maya del deshielo polar

quinta-feira, 8 de setembro de 2011




* Por Alú Rochya

Gracias a un informe difundido el último 30 de agosto del 2011 por  la Agencia Espacial Europea (European Space Agency, ESA) tuvimos otra prueba de que las milenarias profecías mayas ya no son profecías sino palpables realidades de este presente en ebullición. El informe nos cuenta que la cubierta de hielo marino del océano Artico está alcanzando niveles mínimos,  y que por segunda vez en la historia se abrieron a la navegación de manera simultánea dos rutas que suelen estar bloqueadas por el hielo: el Pasaje del Noroeste, en el norte de Canadá, y la Ruta del Mar del Norte, en el norte de Rusia.

Este fenómeno se había dado en 2008 por primera vez desde que los hielos árticos se comenzaron a monitorear con satélites, en los años setenta. Ahora ocurrió de nuevo. “La velocidad a la que se produce el deshielo se ha acelerado” y avanza hacia niveles históricos, según los expertos de la ESA. Temen que en pocos días se bata el récord de menor cantidad de hielo en el Polo Norte.

Exactamente eso era lo anunciado por  la cuarta profecía maya. Más de mil años atrás ella advertía que a consecuencia del aumento de la temperatura ambiente global se provocaría un derretimiento en los polos. ¿La causa? El Sol aumentará sus niveles de actividad por encima de lo normal y habrá una mayor producción de viento solar, más erupciones masivas desde la corona del Sol, un aumento en la irradiación y por ende un incremento en la temperatura del planeta.

El Sol al rojo vivo
Casualmente para el tan mentado año 2012 los astrónomos esperan grandes sacudones en el cuerpo incandescente del Astro Rey. Por qué? Porque lo anunciado por los mayas es hoy corroborado por la ciencia: el Sol estará más activo.

La gran estrella reconoce un ciclo particular de aproximadamente 11 años, en los que alterna una actividad menor (mínimo solar) y una actividad mayor (máximo solar). Entre el 2000 y el 2001 se registró el último máximo solar. Ahora estamos entrando en un nuevo período de máxima donde las tormentas solares serán mayores y más frecuentes. De hecho ya hemos registrado anticipos con los tsunamis solares que se vienen produciendo desde 2010.


Infelizmente, la actividad humana que desató una nefasta cultura de producción industrial incesante e interminable agudiza la situación al generar desde sus chimeneas el llamado efecto estufa que recalienta la atmósfera y, en consecuencia, colabora al derretimiento de los hielos.

Esa cultura productivista, azuzada por un consumismo delirante que puede hacer que un país registre más teléfonos celulares que habitantes, atenta directamente contra la sobrevivencia de todas las especies al extraer de la Madre Tierra una cantidad de recursos que supera la capacidad de regeneración de la propia naturaleza. Sin embargo, no parece ser el efecto estufa o efecto invernadero el villano del calentamiento global. La causa primordial del deshielo parece más vinculada a la creciente actividad solar al momento de acercarse al cierre de una etapa, cuando el sistema solar esté completando un giro cósmico.

Ciclos planetarios
Esa actividad, que genera una elevación de la energía, se anuncia como de magnitud extraordinaria a medida que nos acercamos al 2012, momento para el que se proyecta un alineamiento de la Tierra, el Sol y la estrella Alción. Esta es el sol central de la constelación de las Pléyades -alrededor del cual gira el sistema solar- y en ese alineamiento estará más cerca de nuestro Sol, enviándole, naturalmente, mayor energía. Con más energía nuestro Sol se activará más y a su vez enviará mayor energía a nuestro planeta.

Así, la Tierra vibrará más de lo habitual y en esa vibración se sacudirá buscando limpiezas y reacomodos geológicos. Terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis, tornados, huracanes, sequías, diluvios pueden llegar a ser expresiones de ese zarandeo. Los mayas profetizaron que esta sería la forma en que el planeta se limpiaría, abriendo paso a una nueva etapa de reverdecimiento en sitios diversos de la esfera.


Estos cambios drásticos en nuestro clima han ocurrido cíclicamente a lo largo de la existencia de nuestro planeta y, junto a otros fenómenos, son parte de etapas de la vida del ser vivo que es la Pachamama y que afectan a los seres vivos que carga en su regazo. Ciclos de mejoras, de perfeccionamiento, de evolución.

Los mayas nos anoticiaban de la condición circular del tiempo. En su cosmovisión todo se reeditaba, todo volvía a suceder como alguna vez.  Si lográramos entender el proceso evolutivo del cosmos -y por ende nuestro propio proceso evolutivo- como un proceso circular pero que no repite, que no se fotocopia a sí mismo sino que evoluciona, que se transforma, podríamos advertir que ese proceso adquiere la forma de un espiral ascendente.

Siendo un espiral, a cada vuelta que damos pasamos por la misma latitud, por los mismos fenómenos por las mismas circunstancias formales, pero como lo hacemos ascendiendo, en cada vuelta estamos en otra situación, vibrando en otra dimensión, un piso más arriba. Y por tanto la incidencia del evento será bien diferente en nuestro cuerpo, nuestra psique, nuestra alma. Una cosa es como vivimos/padecemos una inundación en el primer piso del edificio y otra como nos afecta si estamos en el piso 20. ¿Se entiende?

Un salto evolutivo
Los mayas vivían y se pensaban por encima de las limitaciones que nos brinda la actual civilización materialista cuya ciencia se basa casi exclusivamente en la investigación de la materia. Si bien entendían que la materia es el medio de realización de nuestros deseos, pensamientos, planes y proyectos les resultaba evidente que lo que existía antes que la materia era la mente y la conciencia.

Es decir, aquí, en nuestra cabeza, se gesta el pensamiento “voy a hacer un pan” y sólo después viene la expresión material del amasado y horneado de ese pan proyectado, prohijado, concebido en nuestra mente. ¿Acaso no funciona todo así?... Claro, tan claro que puede parecerte hasta obvio, ¿verdad?


Desde la idea de que todo el universo está conectado mentalmente, las profecías mayas nos están solicitando una rápida toma de conciencia, una sintonización con la información de lo que está aconteciendo, una armonización con los resultados y el sentido de ese acontecer, para poder convertirnos en protagonistas decisivos de las mudanzas.

Esas mudanzas podrán ser negativas o positivas según lo que vayamos pro-creando con nuestros pensamientos. Por eso deberíamos concentrarnos en proyectar escenarios y situaciones positivas, ensayar acciones positivas cuya energía le hablen al universo de lo bueno que pretendemos, al mismo tiempo de intentar aprender y crecer con las dificultaes que podemos ir encontrando.

Esta cuarta profecía como el resto de las profecías mayas procura un cambio en la mente humana, pues el universo está generando todos esos procesos para que la humanidad se expanda por la galaxia comprendiendo su integridad fundamental con todo lo que existe. Debemos asumir de una buena vez nuestra vida y la toma de decisiones de manera conciente, abriendo los ojos a las bellas posibilidades que el fin de este tiempo nos trae augurando el inicio de una nueva era, más humana, más espiritual, más artística.   
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