El divino arte de amar

quinta-feira, 29 de novembro de 2012

 

Te amo o te necesito

* Por Alú Rochya

Nuestra verdadera necesidad no es ser amado sino poder amar. Sacar afuera esa energía, descubrirnos potentes en la potencia de hacer feliz a alguien. Esa es la experiencia esencial que todos venimos a hacer en este planeta. Amar para limpiarnos del odio y de la sangre derramada que experimentamos en otras vidas. Amar para dejar de matar, ser amadores para dejar de ser matadores. Amar para que dejemos de estar en guerra, para andar por la vida sin pensar que alguno nos matará. Transitar cada dia amando todo y cuanto nos sea posible. Una flor, un pájaro, un niño, una puesta de sol, un amante, la lluvia. Y hasta a nuestro propio enemigo, sí, para que un buen día deje de serlo.

Tú sabes como es. Un buen día llegamos solos a este mundo y otro buen día nos vamos solos de él. Entre un instante y otro se despliega nuestra jornada. Encarnados en este cuerpo, surcando tierras, mares y cielos, atravesando otras almas, otras gentes. En general, el camino de aprendizaje y descubrimientos suele ser duro. Somos ángeles pero no somos santos, mucho menos perfectos. Somos un alma todavía con mucha sombra, imperfecciones a ser pulidas hasta que surja, luminoso, brillando en su esplendor, el diamante verdadero de nuestro ser.

Recuerdas tu niñez? Es cuando iniciamos nuestra marcha y nos presentamos tiernos, dulces, confiados. Jugamos y reímos durante los primeros años, como si este mundo y la vida por aquí fueran absolutamente maravillosos. Durante la infancia ni siquiera el dolor nos parece algo errado. Toda pena se aventa enseguida, cualquier llanto se seca ligero. No es así?  A pesar de los horrores que intuímos la vida nos parece bella.

Y en verdad, la vida es bella.  Vivir es grandioso, transitar esta loca experiencia es algo inigualable. El planeta tiene todo lo que necesitamos para sobrevivir, para andar tranquilos por la vida y hasta para ser felices. Pero este mundo no es maravilloso ni mucho menos. Infelizmente, como tú sabes, el mundo que hemos ido armando durante la parábola histórica no anda bien. Es un mundo hostil, de estúpida competencia, siempre en guerra, siempre amenazador. Y porque este mundo está llegando a su ocaso, se hace más feroz mas caricaturesco, exagerando sus rasgos sobresalientes, sus ambiciones desmedidas, su egoísmo, su obsesión materialista.  

Frente a ese mundo, la inmensa mayoría de los seres humanos crecemos más ignorantes que desprotegidos. Durante la niñez más que padres protectores precisaríamos guías claros, maestros espirituales, faros que iluminen nuestro camino –sean o no nuestros padres. Pero no es así que se dan las cosas. Y entonces, sin guías, sin faros, vamos subiendo a la vida, pero a los tumbos.


El dulce veneno del flechazo
Pasan los cumpleaños, nuestro cuerpo aumenta y el día menos pensado nos sentimos crecidos. El velamen se hincha y la vida nos obliga a navegarla. Pero seguimos sin faros para orientarnos. Y asi, debemos  encarar el itinerario con viento cruzado, sin comprender, directo, las cosas tal cual son.

Te amo o te necesitoDel niño que crece asustado pasamos al adolescente extraviado y confuso, y así nomás, sin escalas, aterrizamos en la vida de los “grandes”, donde nos van obligando a ser adultos a los empellones, a la fuerza. Es que el tiempo es veloz y el trayecto corto. Ya no hay mamá ni papá, ni tío ni abuela que valgan. Ya somos capitanes de nuestro propio barco, navegando sin brújula, soportando tormentas, al borde del naufragio.

Pero como siempre que llovió paró, una mañana las aguas amanecen calmas, el sol brilla, se divisa un horizonte. Una inédita fragancia o un anuncio esotérico nos intima a voltearnos. Y cuando el breve giro acaba, allí están esos ojos apuntando a nuestros ojos, a quemarropa, sin previo aviso. Y empezamos a entreverarnos con el amor.

Amor dijimos? Sí, amor. A veces ese flechazo trae consigo el dulce y sanador veneno del amor. Amor así, simple, puro, llano. Es cuando, de repente, un júbilo nos sacude y nos lleva por la vida como una hoja al viento, compelidos por una extraña e irrefrenable necesidad de amar a esa persona que se nos apareció en el camino como un milagro.

Pero a veces, el olfato nos engaña, y el amor no es el amor. Parece, pero no es. Los síntomas se asemejan, los modos son similares pero, en verdad, la arrolladora convocatoria ha sido acicateada por el instinto de un cazador en busca de una presa. Es decir, no estamos procurando amar a alguien sino intentanto que alguien nos alimente. No es el gozo transparente de nuestra alma en la inminencia de abrazar a un otro sino el consuelo de nuestro baleado corazón ante la promesa de ser abrazado. Y allí surge la pregunta lógica e incómoda...


... ¿Te amo o te necesito?
Y sí, es muy fácil confundirnos. Casi nada en la vida es absoluto, ni blanco o negro, ni bueno o malo. Pero hay un condición que vale la pena tener en cuenta: las relaciones nacidas en la necesidad no son relaciones de amor. Pueden ser hasta amorosas, cariñosas, pero no son relaciones de amor, no están signadas por el misterio que encierra ese encuentro tan especial con alguien tan parecido a nosotros mismos.

Te amo porque te necesito o te necesito porque te amo? En la decodificación de esta pregunta está la respuesta correcta para lo que es el verdadero amor. Si siento que amo a alguien porque lo necesito, en verdad lo que siento es el deseo de que ese alguien me satisfaga una necesidad afectiva, emocional y/o de cualquier otro tipo. Una carencia mía, una sed profunda, un hambre atrasado. Tal vez procuro echar raíz en este mundo o quizás sea, simple y llanamente, una necesidad de protección.

Te amo o te necesito

Es comprensible que eso nos suceda. Caminamos protegidos por ángeles pero bastante desamparados de calor humano. Entonces, para ser sinceros, en este caso, necesito del otro, preciso del otro, de su alimento. Pero esa necesidad mía no traduce de manera automática un supuesto sentimiento de amor. Me hace bien la compañía del otro, me alimenta, me ayuda, me abriga, quizás hasta me ama pero todo eso no significa que yo lo ame. Lo entiendes?

Si, en cambio, tengo necesidad de estar con alguien porque lo amo, esa necesidad va en sentido contrario. No del otro hacia mí sino de mí hacia el otro. Lo que siento es una necesidad de pasarle al otro esa energía que ha brotado en mí, necesito que el otro esté allí para darle lo que tengo para él, lo que me urge en el alma entregarle. No sé bien qué es, no puedo precisarlo, pero lo siento latir en mi corazón y es tan fuerte que me lleva hacia el otro simplemente para dárselo.

Esta relación nace desde el amor que llevo en mí mismo. Luego viene la necesidad de darle cauce a ese sentimiento, para lo cual necesito del otro a mi lado, claro. Pero no preciso del otro para sentir ese amor. Ni necesito del otro para vivir, para afianzarme en el mundo, para saber que estoy vivo, porque sólo sintiendo ese amor me doy cuenta que estoy viviendo ardorosamente.


Dando es como se recibe
El amor es la energía divina que envía el Gran Espíritu para darle vida a todo. El soplo divino. Como toda energía, mueve, impulsa, estimula, incita, aviva. En esa energía inteligente viaja la fuerza de vida y la información actualizada del cosmos. Nosotros la recibimos de manera permanente. Y desde allí la irradiamos hacia otros, humanos y no humanos.

Te amo o te necesito

Como ves, la energia del amor siempre va. Va de la Fuente Original hasta nuestra fuente interior y así es que Dios nos ama. Y de nuestra fuente interior va a la fuente de lo demás, y así es que nosotros amamos. Por eso, se dice que amar es dar, porque tiene una única dirección, de la fuente de amor hacia el objeto de nuestro amor.

Cuando dos personas se aman a partir de la necesidad, una vez satisfechas las necesidades se acaba lo que esas personas llamaban amor. Cuando dos personas se encuentran y descubren que simplemente se aman, uno entrega ese amor libremente al otro sin esperar nada del otro. Como éste también hace lo mismo con uno, aunque ni uno ni el otro esperemos nada, ambos terminamos recibiendo amor. Se comprende? Simple, dar para recibir.

Todo mundo necesita de amor. Es decir, de energía para seguir vivos, de energía para poder realizarnos. Quienes han sido poco amados por otros humanos sienten que están más necesitados pues se sienten carentes. Y tienden a establecen relaciones para obtener la energía y no para darla. Creen que la energía-amor sólo pueden obtenerla de otros humanos y son, a menudo, demandantes insaciables, vampiros energéticos.
Te amo o te necesito


Quienes se consideran huérfanos de amor no comprenden que el principal flujo de amor del cual pueden nutrirse no es el de otros seres humanos sino el que llega en forma permanente e incesante desde la  Fuente Original, del Gran Amador, del Ser, del Gran Espíritu, de Dios -o como quieras llamarle. Tampoco advierten que ese flujo de energía divina crece a medida que nos vaciamos de ella. A más amor dado a otros seres más amor recibimos de la Gran Fuente. Es decir, más amados somos y, por eso, imposible sentirnos carentes.  

El sentirnos carentes nos duele y el dolor nos rebela, nos pone agrios, amargos y, a menudo, oscuros, sombríos. Perdemos nuestra propia luz y acabamos siendo la contracara, nuestra propia sombra. Sin embargo nuestra carencia tiene más que ver con el misterio divino que con las personas. Pasa que cuando nos desconectamos del flujo divino, de la sonda cósmica, dejamos de alimentarnos y nos tornamos débiles, urgidos de la mayor energía de vida. Sentimos que perdemos fuerza, que nuestra fuente se seca y andamos sedientos.

Ahí suele suceder que nos disfrazamos de amadores y salimos a buscar el vital alimento. En vez de salir a buscar algo, alguien a que amar, procuramos desesperados alguien que nos ame, alguien que calme nuestra sed. A partir de ahí solemos entrar en una seguidilla de errores. Apegados a la otra persona, nos cegamos al resto de la vida. Dejamos de observarnos, de reconocernos, no maduramos. No crecemos, no evolucionamos, no nos hacemos adultos responsables de nosotros mismos. Pasamos a empoderar al otro y perdemos poder propio, independencia, autoestima. Nos tornamos dependientes, nuestra vida entera pasa a depender del otro, el significado de nuestra existencia depende del otro y si por la razón que fuere el otro se aleja, sentimos algo parecido a la muerte.  


Amar es una necesidad
La suspuesta solución se vuelve en contra, como el hechizo contra el hechicero. Porque, apegados, aferrados a la persona que creemos nos salvará, andamos con más miedos que antes. Ahora tenemos miedo de perder la persona-fuente. Es ahí cuando suelen venir los celos; las humillaciones; la insatisfacción permanente que no podemos explicar; y hasta los hijos que llegan para tapar nuevas carencias en vez de arribar como fruto del amor libre y sincero. De allí a la infelicidad, hay un sólo paso.

Para evitar las infelicidades, las decepciones, el profundo desencanto de la frustración amorosa resulta vital reconocer al verdadero amor. En quienes se acercan a nosotros y, sobretodo, en nosotros mismos.

te amo o te necesito

Cómo saberlo, como reconocerlo? Pues veamos algunos tips. El amor sincero es, ante todo, generoso y desinteresado. Es gozoso porque goza con la felicidad del otro. Es inocente, sin segundas intenciones, sin sospechas ni prevenciones. El verdadero amor sólo necesita de una sola cosa: algo, alguien a quien amar.

Podemos tener relaciones de amistad, o solamente sexuales, o simplemente cariñosas, compartiendo un trecho del camino con un semejante. Todas pueden conllevar una cuota de amor. Si se presenta como bueno y enriquecedor, adelante, no te prives, es válido y es bueno. Es así como vamos haciendo nuestra experiencia y la vamos intercambiando con los demás. Pero no confundamos cualquier sentimiento con lo que es el sentimiento mayor. Si tenemos en claro de qué va cada relación, obviaremos las falsas expectativas y evitaremos los engaños de nuestra propia ilusión. Juguemos el juego, pero juguemos en serio.


Revisa tus experiencias, observa tus relaciones y las de los otros. Evalúa bien si tu amor es libre, libre de todo condicionamiento, de toda condición, de todo interés. Amor puro y verdadero es lo que anda faltando por estos días en el planeta. Tú puedes aportarlo, lo llevas en tu alma en cantidades inagotables porque inagotable es la Fuente. Es ahí donde reside nuestro poder, lo que nos hace verdaderamente poderosos. El amor que necesitamos es el que llevamos adentro de nuestro corazón. Sólo ese amor conoce nuestros deseos, nuestro camino, nuestra hoja de ruta en el proceso de aprendizaje que vinimos a ensayar en la Tierra.


Esta extensa reflexión es válida para el amor romántico, es decir en el amor de pareja. Pero es igualmente aplicable a todo tipo de amor. Al amor por lo hijos, al amor por los padres, por los hermanos, por los amigos, por los compañeros, por los vecinos, por los plantas, por los animales., etc. Si establecemos una relación, esa relación es para darle amor a los otros no para recibir nada de los otros. Eso se llama amor incondicional. Si el otro se planta igual frente a nosotros, ahí nosotros estaremos recibiendo también ese amor. Uno y otro amarán y a la vez serán amados. Y todo a partir de la pura intención de amar sin esperar nada a cambio. No es perfecto?


Y ahí estaremos, acariciando la felicidad. La sencilla y serena felicidad, la paz interior que tanto procura nuestra alma. Armonizados con el sentido del flujo de la vida, que va siempre hacia adelante, empujado por el inigualable poder del amor incondicional. 
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Transparencia

sexta-feira, 23 de novembro de 2012



“La transparencia
supone experimentar
la luminosidad del objeto en sí,
de la cosas tal como son”.

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21-D: últimos 30 días de esta era

quarta-feira, 21 de novembro de 2012

Finalmente estamos llegando al fin de los tiempos -como los hermanos mayas llamaron al cierre de la cuenta larga de su ya famoso calendario. Otros sabios y maestros lo denominan de manera similar: el cierre del gran ciclo. La fecha clave: Viernes 21 de diciembre de 2012. 

Anclados todavía en la vieja energía del miedo, pastores que perdieron el rumbo trasladan literalmente los antiguos escritos de la Biblia y otros libros sagrados anunciando para ese día diversas variantes del apocalipsis. Hay quienes descreen de todo y afirman, sarcásticos, que nada acontecerá de diferente a cualquier jornada, mientras se aprestan a continuar viviendo bajo los anquilosados y ya obsoletos patrones energéticos. 

Para los apocalípticos será el inicio del horror y el fin del mundo. Para los escépticos será apenas el inicio de un fin de semana largo que culminará con la ya formal y desvirtuada cena navideña. Para los que intuyen el final de un tiempo signado por infinitos dolores, pruebas e injusticias que se basó en el absolutismo materialista, ese momento representará la apertura de un portal galáctico hacia una nueva dimensión de vida regida por el amor incondicional. Entre estos está Sergio Ramos, canalizador y sanador kármico, que en el siguiente video nos brinda su visión de este salto quántico que parece alcanzaremos apenas en 30 días más. Vale la pena echarle una ojeada al video y prestarle una oreja al joven mensajero.



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Consciência negra

terça-feira, 20 de novembro de 2012


A alma não tem cor


Alma não tem cor
(Por que eu sou branco?) 
Alma não tem cor
(Por que eu sou negro?)

Branquinho
Neguinho
Branco
   Negão...

(Vermelho)
(Amarelo)
Branco
   Negão...

Branquinho
Neguinho
Branco
Negão...


   Per-ce-bam!!!
que a alma não tem cor  
Ela é colorida 

Ela é 
        multicolor...
          
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El imperio del consumo

quarta-feira, 14 de novembro de 2012


* Por Eduardo Galeano

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar.

La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.

El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.

«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».


El consumidor ejemplar
Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar. El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados.


Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.

Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.

El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín.

Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados e McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.


Mágicas mercancías
Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio.

Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.

Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario.

La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar? El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.

Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas.

Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiende en las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.


Los devotos miran
Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?

El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial.

El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante.


El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro.

El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.


Un mundo descartable
La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.


Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta a unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos.

Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.
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Observación casi innecesaria: Este texto fue escrito por Eduardo Galeano en 2007. Y parece escrito hoy... no parece?

  

Se buscan líderes ambientales

domingo, 11 de novembro de 2012


Líderes ambientales? Sí, líderes ambientales.  En cada rincón del mundo se precisan hoy nuevos liderazgos, líderes para los nuevos tiempos. Este mundo está en extinción, no funciona más, de a poco  se va acabando y no será reemplazado por ningún tipo de apocalipsis sino por una nueva civilización. Una civilización diferente y mejor que se irá construyendo de manera lenta  pero inevitable. Una civilización basada en la verdad absoluta y el  amor incondicional.

El planeta está mudando y produciendo mudanzas notables en su comportamiento climático; por su parte los seres humanos hemos negligenciado el cuidado de nuestra casa colectiva, de nuestra nave común y con ello también hemos degradado el clima, la biodiversidad, los procesos armónicos de la naturaleza. Debemos pasar de la queja fácil y la demanda a los otros a producir soluciones propias, como protoganistas y creadores de respuestas. Se precisan líderes para guiar y enseñar a otros y así multiplicarnos como protagonistas de nuestra propia vida, más allá de gobiernos y gobernantes. Sí, se necesitan, líderes y, entre ellos, líderes ambientales.

Y tú puedes ser uno de ellos, sabías? Tú puedes ayudar a otros a encontrar en las mudanzas climáticas que se están produciendo oportunidades inigualables para migrar hacia un nuevo sistema de convivencia en el planeta. Partiendo de una agenda positiva que supere las limitaciones del enojo y la denuncia, impulsando acciones concretas, cotidianas para construir, desde abajo, un mundo nuevo.

Vives en Brasil, en México, en Colombia, en Argentina, en Estados Unidos, en algún lugar de América? Sí? Pues debes saber, entonces, que estás pisando la tierra que será la base del nuevo mundo. Es para esa bella tarea que se precisan líderes climáticos. Sientes que puedes ser uno de ellos? Echale una leída a los puntos detallados a continuación y ve si te identificas con ellos. Si te descubres en esas definiciones es porque ya tienes conciencia y vas camino a ser un lider, un guía, un facilitador, un orientador para muchos herman@s:

 1. Un planeta, una humanidad.
Yo tengo una casa que me da vida a mí y a mi familia humana. No tendremos una segunda chance para mantener esta nuestra casa, y mi vida irá a reflejar esa realidad.

2. Voy a ejercer el liderazgo para que mis hijos no sufran. 
Nuestros hijos están delante de un mundo destruído por sistemas económicos, ecológicos y energéticos insustentables. No voy a permitir que esta tendencia continúe. Ellos no van a sufrir porque yo no ejercí mi protagonismo.

3. El liderazgo ambiental tiene mi voto.
Puedo ser un líder ambiental ejerciendo mi poder de ciudadano. Voy a votar en mi comunidad a favor de líderes y políticas que demuestren compromiso con una plataforma de acción concreta en defensa de la madre Tierra.

4. El liderazgo ambiental se gana  mi dinero.
A la hora de consumir puedo empezar a ensayar mi liderazgo climático. Voy a comprar productos e servicios de empresas que demuestren compromiso con una plataforma de acción ecológica.

5. Yo tengo poder
Mi vida y mi mundo serán lo que yo haga de ellos. Existe un gran poder en un decisión clara. Voy a tomar mis decisiones.

6. La Civilización Humana tiene un propósito mayor. 
Yo y mi familia hacemos parte de la historia del crecimiento, progreso y evolución de la humanidad. Eso es algo inspirador. La civilização humana tiene el propósito mayor de representar el más alto grado de amor, de belleza, de administración y de progreso en la historia de la Tierra. Mi vida es el reflejo más profundo de este propósito.

7. Voy a entrar en acción hoy
Mis actitudes de hoy crean mi realidad de mañana. Voy a actuar hoy en vez de esperar que otros creen mi futuro. Voy a entender mi huella de carbono, mi huella ecológica,  y como es que produzco impactos climáticos en mi propia casa. Voy a tornarme conciente de las opciones de eficiencia energética, de tecnología, alimentación y transporte que uso todos los días. Seré conciente de quienes son los líderes políticos y las políticas que apoyo y de las empresas de las cuales soy cliente.

8. Yo tengo sentido de pertenencia
Como un líder ambiental, reafirmo mi lealtad y compromiso con la salud y el bienestar de mi comunidad, de mi país, de mi planeta. No necesito llegar a ver el hielo derritiéndose o los osos polares atascados para observar el delicado equilibrio y la belleza que me rodea,  por lo cual estoy asumiendo mi responsabilidad.

9. Yo estoy presente
Voy a respirar hondo y encarar los desafíos, las oportunidades, los miedos y las esperanzas del futuro que estoy ayudando a crear hoy. Estoy presente en la diversidad de opiniones, culturas, perspectivas y necesidades de mi familia mayor: la familia humana. Esta diversidad sustenta mi compromiso con el liderazgo, la prosperidad y la justicia climática para todos.

10. El liderazgo ambiental es una decisión.  
Mi fuerza y mi compromiso vienen de la decisión de ser un líder climático. Mi compromiso es inmutable en relación a la salud, prosperidad, sustentabilidad y justicia de una civilización rediseñada para mí, para mis hijos y para mi familia humana. Yo amo la única casa, reconozco la grandeza de la diversidad y del increíble patrimonio humano del que soy parte. Yo puede sentirme, sí, un líder ambiental.


Y con eso ya puedes empezar. Recuerda lo que nos enseñaba el Mahatma Ghandi: Sé tu mismo el cambio que quieras ver en el mundo. 

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La poderosa energía del Sol

quarta-feira, 31 de outubro de 2012

 
 
Las energías renovables progresan en los países emergentes y en vías de desarrollo. Un ejemplo de esto es el proyecto que llevó a la Argentina tecnología de Alemania para que puedan ser producidos sistemas de energía solar. Energía limpia, renovable, de bajísimo costo y totalmente accesible. Al final, el sol sale para todos, no es así?

Si hay algo que les sobra a los habitantes de la Puna, el altiplano desértico del noroeste de Argentina, es precisamente Sol. Una región árida a miles de metros de altitud donde el aire es tenue y los rayos del Sol descargan de forma intensa. Más de 2.200 kilovatios-hora impactan allí anualmente por cada metro cuadrado. Una cifra que corresponde al consumo medio anual de una unidad familiar formada por dos personas.

Las condiciones para el aprovechamiento de la energía solar en la región son ideales. Por lo menos, teóricamente. Y es que la Puna se encuentra ubicada en una región de difícil acceso, en la cordillera de los Andes, donde la red eléctrica es inexistente. Sin embargo, las aldeas se van equipando paulatinamente con tecnología solar. Una tecnología que no solamente suministra la energía necesaria a sus pobladores, sino que también genera puestos de trabajo en la región. La producción de las instalaciones, su montaje y mantenimiento son posibles gracias, en gran parte, a empresas del lugar.


Made in nuestra aldea 
El conocimiento procede de Alemania y es transmitido a los trabajadores locales a través de la fundación EcoAndina. Así, son capaces de producir por ellos mismos numerosos componentes de las instalaciones solares. Por ejemplo, los espejos para las pequeñas cocinas solares. De esta manera, ya no es necesario importar nada más. Otras piezas, como láminas o tanques de agua, llegan desde la capital argentina, Buenos Aires, y es en la Puna donde se procede al montaje de las instalaciones de agua caliente.

Esta ayuda para autoayudarse debe procurar la creación de una pequeña industria local, exactamente lo que se necesita para que los proyectos puedan funcionar, como explica Heiner Kleine-Hering, de EcoAndina: "la producción 'in situ' es mucho más barata que importar, lo cual hace posible que más personas puedan permitirse adquirir las instalaciones". La idea, además, se extiende: una empresa ubicada en Chubut, a centenares de kilómetros de distancia, ha copiado el proyecto de la Puna, explica Kleine-Hering. Allí también se fabrican ya instalaciones solares.

Las organizaciones humanitarias que trabajan en la India muestran cómo funciona debidamente la producción a nivel local. El taller de ayuda MISEREOR, junto con la organización india LAYA, lleva lámparas solares a aldeas remotas. Lámparas hechas completamente 'in situ'. Otra empresa del lugar fabrica los componentes técnicos para pequeñas centrales de energía hidráulica. Unas centrales que suministran electricidad a las aldeas de los alrededores. "Ponemos énfasis en el hecho de que las instalaciones sean desarrolladas a nivel local, porque se trata de una tecnología menos compleja que en Europa", explica Kesuma Saddak, de MISEREOR. No se necesitan especialistas extranjeros para las reparaciones. Tras un par de cursillos, los habitantes de las aldeas son capaces de asumir por sí mismos las tareas de mantenimiento.

Estos proyectos, que vienen siendo aplicados a sectores pobres y climáticamente desfavorecidos, muestran los caminos que debemos ir tomando para cambiar el rumbo de autodestrucción que parece haber abrazado la humanidad en este período tecnocrático. Al fin y al cabo, el planeta siempre encontrará formas de regenerarse, tal como lo viene haciendo desde hace millones de años. Por lo que debemos temer no es por el desaparecimiento de la Tierra, sino por la extinción de la misma raza humana. Y urge trabajar en ese sentido.

En el video que tienes a continuación podrás ver como actúa la fundación Ecoandina en los bellísimos pero desolados paisajes de la Puna argentina, justamente allí donde, varios siglos atrás, los Incas veneraban al Sol (Inti) como su principal fuente de vida. Dale al play, las imágenes -simples y didácticas- valen la pena.
      
 



La escuelita calefaccionada y la ducha caliente comunitaria
                    (Video Ecoandina Parte 2 - en YouTube)

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Muda o clima? Mude os hábitos

segunda-feira, 22 de outubro de 2012


Eu combato as mudanças climáticas

Frequentemente, não sabemos como agir frente a problemas ambientais, adotar pequenas atitudes diárias e mudanças de hábito para contribuir com a proteção do meio ambiente que, em definitiva, é nosso ambiente, é a proteção de nossa vida, de nossa existência, da possibilidade de me realizar neste mundo. Tal vez você perguntará: E acaso eu posso fazer alguma coisa? Claro! Todos nós podemos fazer nossa parte usando menos recursos e agindo mais, sendo mais protagonistas de nosso próprio destino!

Se tornar verde não é assim tão difícil como você poderá notar pelas dicas fáceis apresentadas abaixo. Por isso, tente incorporar essas medidas no seu dia-a-dia. Diga: eu combato as mudanças climáticas, eu sou parte da solução. E convença outras pessoas a fazer o mesmo. Ao final o assunto é nossa própria sobrevivência, né? Vamos fazer!!! Dei uma olhada nessas dicas e comecemos agora, tá? 


Em casa
  
Economizando água:
  • Todos sabemos (mas às vezes nos esquecemos) que podemos economizar água de maneiras simples, como não deixando a torneira ligada ao fazer a barba, lavar o rosto ou escovar os dentes.
  • Reutilize a água usada na lavagem de roupas para a limpeza de calçadas, de quintais ou mesmo para lavar seu carro.

Não ao descartável:
  • Usar um barbeador elétrico ou lâmina de barbear com lâminas substituíveis, em vez de descartáveis, ajuda muito na redução de resíduos.
  • Tecidos sim, papel não. Use toalhas para secar o seu rosto e mãos ao invés de lenços de papel que são descartáveis. Além disso, pendure suas toalhas para secar, para que possam ser reutilizadas várias vezes.
  • Prefira fraldas de pano em lugar das descartáveis que ficam anos acumuladas em lixões.
  • Compre bebidas em garrafas reutilizáveis, ao invés de porções únicas em embalagens descartáveis.
  • Ao embrulhar o seu lanche, opte por embalagens reutilizáveis para armazenamento dos alimentos, em lugar de folhas de alumínio ou saquinhos de plástico.

Energía:
  • Ao sair de casa, não se esqueça de desligar todas as luzes e aparelhos eletrônicos; desligue também carregadores pois estes continuam a consumir mesmo se não estiverem mais carregando. Poupar energia ajuda a reduzir a poluição do ar.
  • Ao comprar aparelhos eletrodomésticos, verifique nas especificações técnicas se são eficientes no consumo de energia.
 
... e plante uma árvore!!!







Na rua
  • Não vá a lugar nenhum sem a sua sacola de pano, de modo que você possa simplesmente dizer "não" ao plástico sempre que for fazer compras.
  • Por mais radical que pareça, a forma mais fácil de reduzir suas emissões de de carbono é minimizar o uso de automóveis. Ao invés de dirigir, tente andar de bicicleta, caminhar, pegar carona, usar transportes públicos etc.
  • Se você não tem outra opção senão dirigir para o trabalho, procure por carros de maior eficiência de combustível e mantenha os pneus regulados na pressão correta para reduzir o consumo do seu carro.
  • Agora, se você está entre a maioria dos motoristas que passam horas presos no trânsito, considere desligar o motor se for ficar parado por um período longo.
  • Para os apressadinhos, lembre-se que dirigir agressivamente aumenta o consumo de combustível e as emissões de gases de efeito estufa. Por isso, se você quiser contribuir com o meio ambiente, acelere gradualmente e tente manter uma velocidade constante.
 
...e plante uma árvore!!!







No trabalho
  • Você tem o hábito de beber café? Usar uma caneca lavável é uma alternativa ecológica aos copos plásticos ou isopores não-biodegradáveis.
  • Deixe um copo de vidro e uma garrafa reutilizável no local de trabalho para diminuir a quantidade de copos plásticos ou de garrafinhas de água. 80% de garrafas de plástico são recicláveis, mas apenas 20% são efetivamente recicladas.
  • Quando precisar de folhas para rascunho, use o verso daqueles documentos antigos que você não precisará mais.
  • Se não existir um sistema de reciclagem no escritório, inicie um!!! Reciclagem de lixo contribui efetivamente para a redução de emissões de carbono. E estima-se que 75% do que é jogado no lixo pode ser reciclado, embora atualmente a reciclagem seja de apenas 25%.
  • Quando for imprimir, imprima frente e verso.
  • A maioria dos acessórios de computadores como cartuchos de tinta, CDs e DVDs são feitos de materiais que poderiam ser reutilizados. Os cabos e alto-falantes são bastante padronizados, o que significa que eles podem ser reutilizados em vários modelos de computadores.
  • Reduza as emissões de carbono do seu escritório, formatando computadores, monitores, impressoras, copiadoras, alto-falantes e outros equipamentos no seu modo econômico e desligando-os ao final do dia.
  • Nos escritórios e salas de conferência, banheiros e áreas que não estão sendo utilizadas, desligue todas as luzes desnecessárias.
  • Se você está em busca de algo para personalizar o seu escritório, escolha plantas de interior. Essas plantas são boas para o ambiente, pois removem poluentes presentes no ar.
 
...e plante uma árvore!!!







Após um longo dia
  • Nos dias de calor, quando chegar em casa apos um longo dia, experimente abrir as janelas e usar roupas leves ao invés de ligar o ar-condicionado.
  • Não coloque lâmpadas ou televisores perto do seu ar-condicionado, uma vez que este irá identificar o calor proveniente desses aparelhos e, por isso, trabalhará mais tempo que necessário.
  • Quando cozinhar, faça com que o tamanho da panela corresponda ao tamanho da boca do fogão, assim reduzirá o gasto energético.



 Reduza, Reutilize, Repare, Recicle!!!



Eu combato as mudanças climáticas
ahh!... e plante uma árvore!!!
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