El pecado de la carne

segunda-feira, 10 de setembro de 2012



“La población mundial deberá dejar de comer carne porque en el proceso de producción se malgasta agua y se generan muchos gases invernadero. La dieta basada en la carne pone una presión enorme a los recursos del planeta”. La drástica proposición pertenece a lord Nicholas Stern, uno de los principales expertos sobre medio ambiente en Gran Bretaña.

Stern entiende que una masiva conversión al vegetarianismo podría ayudar a combatir el cambio climático y, seguro de que esa tendencia se confirmará más temprano que tarde, pronostica que en algunos años comer carne "se volverá algo inaceptable, como conducir ebrio".

"Creo que es importante que la gente entienda lo que está haciendo y ello incluye lo que come", señaló quien fuera también economista del Banco Mundial, puntualizando que las emisiones directas de metano producidas por vacas y cerdos "es una agregado significativo" al calentamiento del planeta.

Si para la cultura carnívora de gran parte de la humanidad la propuesta de Stern resulta un tanto incomprensible o hasta mismo un desatino, un informe producido por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) da cuenta de datos concluyentes para iniciar una revisión de la antiquísima dieta.

Para comenzar, el estudio confirma lo señalado por el experto británico. El sector ganadero genera más gases de efecto invernadero que el sector del transporte y también es una de las principales causas de la degradación del suelo y de los recursos hídricos.

Si se incluyen las emisiones por el uso de la tierra y el cambio del uso de la tierra, el sector ganadero es responsable del 9 por ciento del CO2 procedente de la actividad humana, pero produce un porcentaje mucho más elevado de los gases de efecto invernadero más perjudiciales. Genera el 65 por ciento del oxido nitroso de origen humano, que tiene 296 veces el Potencial de Calentamiento Global (GWP, sigla en inglés) del CO2. La mayor parte de este gas procede del estiércol.

La ganadería también es responsable del 37 por ciento de todo el metano producido por la actividad humana (23 más veces más perjudicial que el CO2), que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes, y del 64 por ciento del amoniaco, que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida.


Degollando el medio ambiente
Como señal de prosperidad, cada año la humanidad consume más carne. De mantenerse esa tendencia, está previsto que la producción mundial de carne se duplique desde los 229 millones de toneladas en 1999/2001 a 465 millones de toneladas en 2050. Ya calcularon cuántas vaquitas, chanchitos y otros especímenes similares habrá que decapitar cada año?


Medio de subsistencia para 1.300 millones de personas, el sector pecuario supone el 40 por ciento de la producción agrícola mundial, siendo la actividad de más rapido crecimiento. También muchos campesinos pobres dependen del ganado como fuerza de tiro y una fuente esencial de fertilizante orgánico para las cosechas.

Este desarrollo que otorga ganancias a un sector genera enormes pérdidas para todos, pues se paga un alto precio ambiental, como lo demuestran los datos recogidos en el informe de la FAO, donde se evidencia que el medio ambiente también es pasado a degüello:
  • 30 por ciento de la superficie terrestre del planeta es utilizada por la ganadería para el pastoreo.
  • 33 por ciento de toda la superficie cultivable, también es ocupada para producir forraje como alimento del ganado.
  • La tala de bosques para crear pastos es una de las principales causas de la deforestación. El 70 por ciento de los bosques que han desaparecido en el Amazonas se han dedicado a pastizales.
  • 20 por ciento de los pastizales están degradados a causa del sobrepastoreo, la compactación y la erosión. El porcentaje es mayor en tierras áridas, contribuyendo al avance de la desertificación.
  • El sobrepastoreo afecta al ciclo del agua. La demanda impide que se renueven los recursos hídricos tanto de superficie como subterráneos. La producción de forraje obliga a desviar importantes cantidades de agua.
  • Contaminación del agua, eutrofización (proliferación de biomasa vegetal debido a la excesiva presencia de nutrientes, ndr) y destrucción de los arrecifes de coral. Los principales agentes contaminantes son los desechos animales, los antibióticos y las hormonas, los productos químicos utilizados para teñir las pieles, los fertilizantes y pesticidas que se usan para fumigar los cultivos forrajeros.
  • Contaminación terrestre. Se considera que la ganadería es la principal fuente terrestre de contaminación de fósforo y nitrógeno en el Mar del Sur de China, contribuyendo a la pérdida de biodiversidad en los ecosistemas marinos.
  • Atentado a la biodiversidad. Los animales para la producción de carne y leche suponen ya el 20 por ciento de toda la biomasa animal terrestre. La presencia de ganado en grandes extensiones de tierra y la demanda de cultivos forrajeros también contribuyen a la pérdida de biodiversidad. En la lista de 24 tipos de ecosistemas importantes, los estudios indican que hay 15 que se encuentran amenazados por esta causa.
Qué tal si, en vista a estos datos contundentes, comenzamos a revisar nuestra carnívora dieta y empezamos a experimentar con la riquísima y variada oferta con que nos obsequia el mundo vegetal? Un primer paso podría ser el sugerido por el ex-Beatle Paul McCartney que, pensando en contribuir para un planeta más limpio, sustentable y saludable, lanzó la campaña Meat Free Monday. Que podríamos llamar Lunes Sin Carne. Y comenzar la semana con un delicioso plato vegetariano. 
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