El lado oscuro que no quiero ver

quarta-feira, 23 de setembro de 2015




* Por Milan Karmeli

Cuando era pequeño, tenías miedo a la oscuridad?... La mayoría de nosotros le temíamos. Y dudo que alguna vez pensamos en cuestionar este miedo. Nos enseñaron casi naturalmente a tener miedo a la oscuridad, porque la oscuridad está llena de cosas desconocidas que, supuestamente, nos podrían perjudicar.

Pero, ¿qué solía ocurrir cuando encendías la luz? Te diste cuenta que las cosas desconocidas no eran tan temibles. Y no eran tan desconocidas. Eran sólo parte del entorno. Entonces, se acabó el miedo. No. Fíjate que no. Han pasado los años y sin embargo ese miedo nos sigue acompañando de alguna manera. Sucede que hemos aprendido a asociar la oscuridad con el miedo y lo desconocido, y aprendimos que es mejor no hablar con nuestros pensamientos y emociones oscuros. No vaya a ser que...

Encender la luz sobre nuestra sombra emocional es mucho más difícil que accionar un interruptor de luz física. Por eso lo evitamos. La superficialidad es más fácil. Pero esta oscuridad de nuestra alma tiene una vida propia que igual se nutre ya sea lo reconoscamos o no. Está ahí, siempre está ahí. Y es poderosa.

Este miedo de nuestra complejidad emocional creció a medida que nosotros crecimos y con el tiempo se convirtió en nuestra sombra. Es una parte oculta en nosotros que influye en nuestras decisiones con más frecuencia de lo que somos conscientes.

En verdad, mucho esfuerzo se va en reprimir y ocultarla de nosotros mismos y de otros. Es nuestro lado oscuro. Las partes de las que nos avergonzamos y nos da miedo mostrar. Pero a través de la negación, no somos capaces de ver que en la oscuridad de las tinieblas también yacen nuestros puntos fuertes.

Entendiendo la oscuridad
Por razones originadas en el pasado, hemos decidido negar y ocultar este lado oscuro sin explorarlo más. Y así, nos mantiene alejados de expresarnos verdaderamente. En muchos sentidos, ocultar nuestra sombra  puede ser considerada la forma más alta de traición.

Al ocultar esta parte de nosotros, estamos diciendo que no merecemos  mostrar nuestro ser completo, y con ello nos traicionamos a nosotros mismos. De ahí viene el secreto, la manipulación, el fingir, lo que nos toma una gran parte de nuestras vidas por temor a ser expuestos y rechazados.


Nuestra sombra puede manifestarse como debilidad o fortaleza. Tomar completa conciencia de nuestro ser nos permite una oportunidad para expresar la fuerza. Por el contrario, hacer caso omiso de estas cualidades siempre producirá un resultado perjudicial. Cuanto más nos reprimimos estos rincones oscuros de nuestro ser, más enfrentamos desorden en nuestra personalidad. Esto puede manifestarse como:
  • adicción
  • ansiedad
  • relaciones o trabajos intencionalmente fallidos
  • otros comportamientos que causan la destrucción de nosotros mismos y de otros.
Hacer conciencia de nuestra sombra es arrojar luz sobre nuestras primeras heridas y darnos una oportunidad para la sanación y transformación. Pero siempre y cuando elegimos cerrar los ojos a esto, las heridas continúan descomponiéndose mientras emiten veneno en nuestras vidas.

Para profundizar en nuestra espiritualidad, debemos pasar por la sombra. Cualquier trabajo espiritual debe implicar exposición y comprensión de nuestra sombra.

Lo que no queremos ver
Únicamente centrándose en la búsqueda de nuestra luz es posible mantenerse lejos de los lugares de la vergüenza, la culpa, los celos, la codicia, la competencia, la lujuria, la agresión. Pero son esas mismas emociones que se deben trabajar primero antes de acercarse a nuestros lados más claros.

Incluso ciertas prácticas espirituales como la meditación pueden llegar a ser difícil cuando tratamos de ignorar nuestra propia sombra. Su represión aparece cuando cerramos nuestros ojos, y nos quedamos con sólo nuestros pensamientos.

Al igual que con todas las emociones fuertes, lo que no queremos mirar siempre nos mantiene contraídos y en el rechazo. En el fondo sabemos que estas cualidades y sentimientos residen en nosotros, y el esconderlos nos lleva a una vida de no-autenticidad y comportamiento autodestructivo.


Si no reconocemos nuestra sombra y la abrazamos, la profundidad de nuestro crecimiento espiritual y personal es limitada. Negarse a mirar la oscuridad es negarse a uno mismo la necesidad de ser recibido en su totalidad por los otros. Dice el poeta: No escojas sólo una partetómame como me doy, entero y tal como soy... Esa es nuestra necesidad.

El problema comienza con un exceso de identificación con la parte de nosotros mismos adquirida a través de nuestra propia percepción de la realidad. Es decir, de cómo vemos al mundo y cómo nos parece que debemos encajar en él. Esto a su vez da forma a nuestra personalidad, el lado superficial de nosotros, lo que el mundo ve de nosotros a primera vista. Entonces estamos viendo apenas una parcialidad de nosotros mismos que siquiera es auténtica sino un modelo adaptado a lo que nos parece exitoso en el mundo.

En ese camino, nuestros roles y personalidad hacen todo lo posible para ayudarnos a sentirnos "dignos" y "adorables" según el patrón de medida de los otros. Para algunos, es siendo inteligente, exitoso y poderoso mientras que para otros es lo contrario. En cualquier forma que nuestra personalidad intente controlar nuestra vida, sigue siendo solo otro intento de ser amado por ser algo que sabemos que no somos.

Mientras esta visión parcial de nosotros mismos se mantiene intacta, creamos separación. El mensaje es: "Yo no quiero mirar y sentir ciertas partes dentro de mí y yo prefiero condenar a otros por mostrar y vivir lo que yo quiero rechazar". Por lo tanto, elegimos la separación, dentro y fuera. Y eso se transforma en una dolorosa jaula de continuo aislamiento.

Yo, un familiar extraño
El camino hacia nuestra luz es a través de la oscuridad. Lo queramos o no, el lado oscuro en nosotros es muy activo a pesar de que está oculto y no es evidente para el exterior. Pero sabemos que está ahí, pidiendo continuamente reconocimiento.

La sombra debe ser enfrentada en un ambiente seguro y amoroso. Puede ser el amparo afectivo de alguien que nos ama de manera incondicional y nos comprende, puede ser el marco de una terapia. De lo contrario, hay demasiado miedo de que su cara cause devastación y dé lugar a un mayor aislamiento. Ahí podemos empezar a buscar, ver, y expresar lo que se ha escondido de nuestra conciencia.

Hay muchos diamantes en bruto de fuerza, creatividad y belleza, que hemos mantenido limitados, para que otras personas cercanas no se sientan pequeñas, intimidadas o asustadas. Asumir nuestra sombra es un paso inmenso hacia la curación y el amor propio.

Al principio, cuando nos embarcamos en este apasionante y necesario camino, no podemos estar seguros de lo que realmente somos. Pero esto es sólo porque estamos tan acostumbrados a las máscaras, que expresar nuestro verdadero yo es como conocer a un familiar extraño. Pero más temprano de lo que suponemos nuevas posibilidades, opciones y percepciones aparecen.

De repente podemos enfrentar los muchos interrogantes de nuestra vida desde un lugar de fuerza y autenticidad. Fortalecemos nuestra capacidad de estar en este mundo más plena y completamente.

Entonces, ¿estás listo?q


Milan Karmeli es un terapeuta e coaching  israelí. Él declara que su pasión es vivir por la verdad, y ayudar a otros a eliminar toda ilusión de separación.
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