Tecnología para el alma

quinta-feira, 5 de novembro de 2015



*Por Alú Rochya

La alta tecnologia (high tech) alcançada en las últimas décadas impulsó el consumo bobo a niveles obscenos. Jóvenes y pobres figuran a la cabeza de una triste estadística: una vez por año cambian sus actualizadísimos celulares por una cuestión estética (!!!???). Jóvenes y pobres se ilusionan, hallando que de esa manera quedan automáticamente incluídos en un mundo que  no los tiene en cuenta para nada, excepto para el consumo. 

A su vez ese desaforado consumismo tracciona un productivismo imparable que, por su parte, genera un extrativismo (la manía suicida de extraer sin parar recursos naturales) que no da tregua al planeta. Y así hemos excedido en más de un 30% la capacidad de regeneración de la naturaleza. En un año extraemos 10 y el planeta sólo puede recrear 7. Se entiende? Si continuamos con este ritmo de sobreexplotación de nuestra Madre Tierra se necesitarán 2 planetas para el 2030!!!... ¿Es preciso que continuemos, sin pudor,  idolentemente, produciendo infinita cantidad de porquería innecesaria?

Un elemental raciocinio nos dirá que la humanidad ha sabido encontrar herramientas y modos ingeniosos para garantizar la sobrevivencia y extender los plazos de esa sobrevida. Por el mismo ejercicio racional deberemos llegar a la conclusión de que cambiar de carro o de celular cada vez que aparece un modelito nuevo no nos hace más vivos ni nos estira nuestra estadía por este arrabal del cosmos. Garantizar y mejorar la sobrevivencia del ser humano/animal no puede ser un objetivo en sí mismo sino un medio para alcanzar un fin superior: permitirle al ser humano/persona saber que, en verdad es un espíritu con un alma. 

Y esa alma se conmueve con un gol de Messi o de Ronaldinho, con una pintura de Picasso o de Siqueiros, con la quinta sinfonía de Beethoven o el Yesterday de Los Beatles, con el nacimiento de un niño, la muerte de un abuelo, un beso inaugural, un adiós definitivo, una simple caricia, un acto solidario, un poema de Pessoa, la mirada de un hambriento, el estremecimiento gozoso de un amante, la furia incontenible de un huracán, el cobre antiguo de una puesta de sol o el cielo anil de un amanecer. Encuentros y despedidas, triunfos y derrotas, ascensos y descensos, calmas y furias, risas y llantos, tristezas y alegrías constituyen la forja donde vamos templando el alma, -única, irrepetible- que acompaña a nuestro espíritu de luz 
-único, irrepetible-       

Cada un@ de nosostr@s debe contar con lo mínimo en este plano: comida, abrigo, techo. Lo esencial para sobrevivir y, sobreviviendo, poder hacer la experiencia de aprendizaje y sanación que vinimos a encarar por acá. A partir de ahí, poseer cualquier otra cosa, cualquier objeto podría considerarse sofisticación. Es verdad -y comprensible- que cualquiera puede tener este o aquel objeto que le venga a servir para optimizar su pasaje por este mundo. Pero convengamos que la categórica mayoría de los objetos no nos resulta imprescindible para realizar nuestro derrotero. Un celular de cuarta generación no es imprescindible para el alma. Entre los anhelos del alma no se contabiliza poseer un iPhone, ni un tv de plasma, ni un carro 0km, ni un home-theatre, ni tetas de silicona. 

La nueva energía
Claro que podemos tener todo eso y más todavía. Algunos objetos pueden sernos útiles -ahora mismo, yo mismo escribo este texto en una notebook. Pero casi todo es prescindible. Si lo piensas bien, verás que la mayoria de los objetos que hoy son deseo de consumo no pasan de ser espejitos de colores, fuegos artificiales con los que se engaña al ego pero jamás al alma. Los espíritus desean experimentar otras cosas, más profundas, más nutritivas, más vitales, mas esenciales, siempre imprescindibles para nuestra legítima intención de ser felices.

Las actuales sociedades venden ilusiones. Hay una gigantesca maquinaria de venta de ilusiones. Pero nadie  nos pone una pistola en la cabeza obligándonos a ilusionarnos. Dejemos de mirar para otro lado, dejemos ya de apuntar a los otros y nos responsabilicemos por el mundo de fantasía que hemos contribuido a forjar de manera entusiasta. Es hora de parar la corrida detrás del consumo desvariado creyendo que así podremos escapar de nosotros mismos. Es hora de mirarnos adentro, y ensayar una vida donde vayamos creando condiciones para que nuestras almas y las almas de nuestra gente puedan hacer lo que vinieron a hacer a este planeta y puedan llevar a cabo su elemental plan de realizaciones (sueños, vocaciones, anhelos).

La tecnología al servicio del almaEs decir, el remedio a la locura del autoengaño en que se ha sumido a sí misma la humanidad no es la aspirina de los objetos artificiales sino la profunda sanación de las almas, armonizándolas con el flujo de la vida natural.

Para eso contamos hoy con una inestimable ayuda. Desde el 21/12/2012, el sistema solar enterito avanza en su giro cósmico por un amplísimo espacio de luz que nos llega desde el centro de la Vía Láctea. Ya sabes que luz es energía y una mayor y mejor energía -limpia, luminosa, amorosa- comienza a llegar a través de nuestro rey Sol. Un nuevo tiempo comienza a perfilarse, donde lo espiritual se cotizará más y mejor que cualquier otra cosa. 

No esperemos cambios rimbombantes de la noche a la mañana, mas no tengamos duda de que una nueva energía está llegando y está tomando cuenta de nuestro planeta. Ya se ha iniciado un tiempo/espacio de transición hacia otra civilización. En todo el mundo, por aquí y por allá, aparecen señales de una nueva era. El adiós al mundo viejo traerá sacudones y quizás el parto de la vida nueva traiga inevitables dolores. Es comprensible, se trata de un cambio profundo, se termina la civilización materialista para dar paso a una civilización que, sin perder la referencia de la materia como medio de realización, estará basada, esencialmente, en lo espiritual.  Y el motor de ese cambio será el amor universal e incondicional que todos debemos alcanzar a practicar. Amando a todos y a todo.

Es decir, la actual crisis global tiene una vastedad, una profundidad y un grado de complejidad quizás nunca vistas en la pre-historia del ser humano en el período de los últimos 10.000 años. Vamos a morirnos a una vida cuyo objetivo se alcanzó y ya está agotada y vamos a resucitar, a nacer a una vida nueva. Coloquemos, entonces, la tecnologia al servicio del alma,  del espíritu que anima la vida. Que el celular, la notebook, Internet con sus redes sociales, el rayo laser, las cámaras de grabar lo que sea, el auto, el gps y la mar en coche nos sirvan ya no más a la distracción y a la satisfacción ilusoria y brevísima sino a la mejora de condiciones de vida que nos permitan hacer cada día lo que tanto desea nuestro corazón.

Aplicativos para celulares resultan instrumentos casi mágicos a la hora de socorrer a víctimas de desastres. La comunicación a través de SMS ha demostrado ser vital en lugares y momentos donde nada más funciona, o nada funciona tan rápido. Por ejemplo, Hewlett Packard se alió con varios grupos de ayuda humanitaria para desarrollar una aplicación que les permita a sus usuarios en Botsuana y Kenia reportar los primeros síntomas de la malaria. Incluso en Estados Unidos la Cruz Roja está desarrollando una serie de apps que pueden ser útiles en momentos de emergencia, pues proporcionan información relevante y ayudan a las comunicaciones.

Es fantástico ver a los refugiados sírios cruzando toda Europa cargando en sus espaldas una mínima mochila y atesorando en sus manos el bien más precioso para esa travesía: un celular. Con él mantienen el contacto afectivo con sus seres queridos que quedaron atrás, se contactan con otros migrantes que ya están establecidos para recibir orientaciones, acceden a mapas para precisar su derrotero, pueden leer/ver/oir las noticias acerca de su situación, pueden descubrir posibilidades de hospedaje o encontrar chances de trabajo y hasta escuchar el bálsamo de su música preferida, entre varias otras posibilidades que pueden utilizar para normalizar sus vidas de animal-humano y poder así dedicarse a realizar su vida de espíritu de luz, a concretar, de a poco, los anhelos del alma. O sea, el celular como herramienta para la liberación y no como fetiche para la alienación.

Ese fenómeno de caravanas de migrantes desposeídos desandando como parias los caminos de la vieja Europa es apenas una expresión de todos los cambios profundos que están aconteciendo en cada rincón del mapa terráqueo. Es la hora del amor incondicional y -aunque suene poco romántico- podemos decir que el aporte de la tecnología puede resultarnos decididamente vital. Tú tienes el privilegio de estar aquí, justo en este momento único donde comienza la historia del ser humano, donde podrás ser direct@ protagonista de las mudanzas. Manos a la obra, pues, que el reto es maravilloso y tu nueva vida también puede serlo si te decides a vivir acatando con tu carne el  divino mandato de tu alma.q
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