Assim funciona o verdadeiro amor

terça-feira, 12 de junho de 2018



O mundo é grande e cabe nesta janela sobre o mar. 
O mar é grande e cabe na cama e no colchão de amar. 
O amor é grande e cabe no breve espaço de beijar.
                                                                                                    Carlos Drummond de Andrade


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Voltar a si mesmo

segunda-feira, 4 de junho de 2018




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El nuevo mundo de la cultura colaborativa

terça-feira, 29 de maio de 2018




* Por Marcela Basch

    Intercambiar en lugar de comprar, compartir para no tirar, funcionar en redes por fuera de la lógica de acumulación. Del foodsharing al financiamiento colectivo, del carpooling al canje gratuito de alojamiento, en el mundo empieza a desarrollarse una economía alternativa capaz de reemplazar el uso convencional del dinero gracias a una herramienta imprescindible: la tecnología. ¿Podrá sostenerse en el tiempo?

    Maike Majewski se sirve un vaso de jugo de manzana de un tetrabrik con canilla. Tiene otras 14 cajas, en pago por cosechar manzanas en una finca de las afueras de Berlín, Alemania, donde vive. Saca dos panes irregulares de una bolsa y los tuesta; los consiguió por medio de la plataforma Foodsharing. Una hora antes de cerrar, una pastelería cercana posteó que le quedaban panes sin vender. Maike se ofreció a retirarlos; a la vuelta pasó por una verdulería asociada a la red y rescató kilos de brócoli, papa y lechuga. Es demasiado; tendrá que cocinarlos pronto para que no se arruinen y ofrecerlos a los vecinos. Baja al jardín y saca de la huerta común un poco de puerro.

    En el hall de entrada del edificio, cada vecino pegó en su buzón stickers que muestran lo que comparte: muebles, herramientas, libros, ropa. Busca una olla grande en la biblioteca de objetos compartidos, entre mochilas, juguetes y trineos. Sube al ático, donde hay un estudio común que prestan a huéspedes ocasionales que llegan a través de redes de hospitalidad gratuita como Couchsurfing. La última donó una camiseta a la canasta de Gratiferia. Maike se sienta junto a su máquina de coser y la "upcicla": la arregla hasta dejarla mejor que nueva.

    A unos 12.000 kilómetros, en Chascomús, Argentina, Soledad Giannetti llega con sus tres hijos al EPA, Espacio Participativo de Aprendizaje. Allí un grupo de chicos juegan en una casa de barro construida por sus padres con sus propias manos. Todos los padres aportan cuatro horas semanales, ya sea cuidando a los chicos, mejorando el espacio o cumpliendo otras tareas en la comunidad Akapacha: cocinar, limpiar, atender el almacén orgánico.

    Soledad trabaja en la organización y, entre otras actividades, coordina compras colectivas de verduras. Akapacha está compuesta por unos 15 adultos y es, a la vez, un espacio de experimentación en permacultura y colaboración y un ecolodge que recibe a voluntarios de todo el mundo por medio de la plataforma online de trabajo en granjas orgánicas Wwoof.


    Unos 700 kilómetros al norte, Jésica Giudice se trepa a un techo para enseñar a poner una antena en plena Pampa de Achala, Córdoba, ahí donde internet es una ilusión de algo que pasa en la capital. Junto a su pareja, Nicolás Echániz, y una red de colaboradores on y offline, crean y enseñan a crear redes digitales comunitarias en pueblos que, para los proveedores de telecomunicaciones, son económicamente inviables. Trabajan con código abierto y materiales económicos, bajo el concepto de tecnología apropiada: la que permita a la propia comunidad resolver el problema.

    Todo eso pueden lograrlo en contacto con activistas de redes libres de todo el mundo, con quienes comparten código e ideas. Por ejemplo, con André Gaul, el creador de la iniciativa similar Freifunk, en Berlín, que hoy provee de internet a una creciente comunidad de refugiados.

    Maike, Soledad, Jésica, Nicolás, André y otros miles son protagonistas de un cambio sigiloso: el que lleva de la competencia por los bienes escasos a la abundancia compartida. Muestran que hoy los problemas vienen de la mala distribución o, algo peor, de la escasez artificial: un modelo de negocios basado en vender cosas nuevas. Para eso se inventó la obsolescencia programada, que hace que el teléfono de 2014 no sirva para nada en 2016.

    Una gran red que se teje velozmente
    "Cuando miro las fotos de la juventud de mis padres, me sorprende ver que todos fumaban, en todos lados", dice Gabriel Weitz, rosarino, ingeniero, trabajador de Google. "Nuestros hijos se van a asombrar y a avergonzar de que viajemos con tres lugares vacíos en el auto". Para superar ese sinsentido ambiental y económico, fundó la ONG Soluciones Tecnológicas Sustentables (STS). De allí surgió en 2013 Carpoolear, una plataforma online para compartir viajes en auto. No es una idea original: hay cientos de plataformas de carpooling en el mundo. La más exitosa, BlaBlaCar, les cambia la manera de transportarse a más de 10 millones de personas.

    Todavía hoy es normal ir con asientos vacantes en el auto. También tener coches estacionados en la calle 23 horas por día, casas de veraneo que se habitan un mes al año y pagan impuestos por 12, vestidos que se usaron una sola vez, garajes llenos de electrodomésticos obsoletos, patines que quedaron chicos, comida que se pudre en la heladera, aunque muy cerca haya gente que necesite eso que no se está usando. ¿Cuántas veces esperaste un colectivo durante 20 minutos viendo pasar auto tras auto semivacíos?

    Ante cualquier necesidad, material o inmaterial, la respuesta normal desde mediados del siglo XX era salir a comprar. Ahora cambiaron las formas de ser, consumir, producir, facilitadas por la tecnología. Un poco techie, un poco solidaria, la economía colaborativa evoca bicicletas, permacultura y ciberactivismo, liberalismos de izquierda y derecha, monedas sociales y bitcoins, huertas y drones. 


    Viajar alojándose en casas particulares, financiar un proyecto mediante el crowdfunding o vestirse con lo que otro ya no usa; compartir la clave del wifi, fabricar una prótesis con un archivo de código abierto y una impresora 3D son formas nuevas que avanzan día a día instalando las semillas de una arquitectura económica hasta ayer nomás desconocida y que, como rótulo general podemos llamar de economía colaborativa, el gran paraguas que reúne las opciones entre pares, descentralizadas y horizontales. Es parte del mundo que está cambiando. Velozmente.

    Y con esa velocidad, la gran red colaborativa se teje y crece cotidianamente. Alojamiento y turismo; movilidad y transporte; financiamientos de proyectos; distribución y trueque de alimentos; compra, venta, alquiler o préstamo de herramientas y otros objetos; información y conocimiento; espacios compartidos para trabajo y vivienda, son apenas algunos ejemplos de las formas que se van diseñando con asombrosa creatividad dando luz a una nueva economía destinada a cambiar el funcionamiento social de la humanidad.q

    * Marcela Basch es periodista e idealizadora de El Plan C
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    Postulados para entender el Vivir Bien

    sexta-feira, 25 de maio de 2018



    Sumak Kawsay es una palabra quechua referida a la cosmovisión ancestral de la vida. Desde finales del siglo XX es también una propuesta política desarrollada principalmente en Ecuador y Bolivia. En Ecuador se ha traducido como "Buen vivir" aunque expertos en lengua quechua coinciden en señalar que la traducción más precisa sería la vida en plenitud.​ En Bolivia la palabra original en aimara es Suma Qamaña que se ha traducido como "Vivir bien".

    En su significado quechua original, sumak hace referencia a la realización ideal y hermosa del planeta, mientras que kawsay significa "vida", una vida digna, en plenitud. Existen nociones similares en otros pueblos indígenas, como los Mapuche (Chile), los Guaraníes de Bolivia y de Paraguay que hablan, respectivamente, de sus teko kavi (vida buena) y tekó porä (buen vivir o buen modo de ser), los Achuar (Amazonía ecuatoriana) pero también en la tradición Maya (Guatemala, México) o entre los Kunas (Panamá).

    Desde la última década de 1990 el Sumak Kawsay se desarrolla como una propuesta política que busca el "bien común" y la responsabilidad social a partir de su relación con la Madre Naturaleza y el freno a la acumulación sin fin, que surge como alternativa al desarrollo tradicional.​ El "buen vivir" plantea la realización del ser humano de manera colectiva con una vida armónica sustentada en valores éticos frente al modelo de desarrollo basado en un enfoque economicista como productor de bienes de valores monetarios.

    Los siguientes son algunos de los principios más destacados del Vivir Bien:

    • Priorizar la vida. Buscar la vivencia en comunidad, donde todos los integrantes se preocupan por todos. Lo más importante no es el humano (como plantea el socialismo) ni el dinero (como postula el capitalismo), sino la vida misma, expresada en los reinos animal, mineral, vegetal que interactúan entre sí. Se pretende buscar una vida más sencilla, en armonía con la naturaleza.
    • Respetar las diferencias. Vivir Bien es respetar al otro, saber escuchar a todo el que desee hablar, sin discriminación o algún tipo de sometimiento. No se postula la tolerancia, sino el respeto, ya que aunque cada cultura o región tiene una forma diferente de pensar, para vivir bien y en armonía es necesario respetar esas diferencias. Esta doctrina incluye a todos los seres que habitan el planeta, como los animales y las plantas.Vivir Bien es respetar las semejanzas y diferencias entre los seres que viven en el mismo planeta. Este planteamiento se traduce en que los seres sean semejantes o sean diferentes jamás deben lastimarse.
    • Vivir en complementariedad. Priorizar la complementariedad, que postula que todos los seres que viven en el planeta se complementan unos con otros. En las comunidades, el niño se complementa con el abuelo, el hombre con la mujer, etc. El hombre no debe matar a las plantas ni a los animales, porque ellos complementan su existencia y ayudan a que aquél sobreviva. Llevar una vida de equilibrio basada en la armonía del hombre con el resto de la naturaleza de la cual él hace parte, con el objetivo de construir una sociedad con equidad y sin exclusión.
    • Llegar a acuerdos en consenso. Buscar, siempre, el consenso entre todos, lo que implica que aunque las personas tengan diferencias, al momento de dialogar se llegue a un punto neutral en el que todas coincidan y no se provoquen conflictos.
    • Defender la identidad. Vivir Bien es valorar y recuperar la identidad. Dentro del nuevo modelo, la identidad de los pueblos es mucho más importante que la dignidad. La identidad implica disfrutar plenamente una vida basada en valores que se han resistido por más de 500 años (desde la conquista española) y que han sido legados por las familias y comunidades que vivieron en armonía con la naturaleza y el cosmos.
    • Priorizar derechos cósmicos. Vivir Bien es dar prioridad a los derechos cósmicos antes que a los Derechos Humanos. El cosmos, el planeta, la naturaleza están desde antes de la aparición de los seres humanos quienes son apenas una porción microscópica del universo.   
    • Saber comer. Alimentarse con sabiduría, saber combinar las comidas adecuadas a partir de las estaciones del año (alimentos según la época). Esta consigna debe regirse en base a la práctica de los ancestros que se alimentaban con determinados productos durante toda una estación, aceptando la sabia orientación de la misma naturaleza. 
    • Saber beber. Beber alcohol con moderación. En las comunidades indígenas cada fiesta tiene un significado y el alcohol está presente en la celebración, pero se lo consume sin exagerar o lastimar a nadie. 
    • Saber danzar. Danzar no es simplemente bailar. La danza se relaciona con algunos hechos concretos como la cosecha o la siembra. Las comunidades continúan honrando con danza y música a la Pachamama, principalmente en épocas agrícolas.
    • Saber trabajar. Considerar el trabajo como fiesta, como motivo de felicidad. A diferencia del capitalismo donde se paga para trabajar, el Vivir Bien retoma el pensamiento ancestral de entender el trabajo como una actividad jubilosa y una forma de crecimiento personal -por eso en las culturas indígenas se trabaja desde pequeño.    

    • Retomar el Abya Yala. Promover que los pueblos se unan en una gran familia. Esto implica que las regiones de cada país se reconstituyan en lo que ancestralmente se consideró como una gran comunidad. Abya Yala es el nombre dado al continente americano por el pueblo Kuna de Panamá y Colombia antes de la llegada de Cristóbal Colón y los europeos. Literalmente significaría tierra en plena madurez o tierra de sangre vital.
    • Reincorporar la agricultura. Vivir Bien es reincorporar la agricultura a las comunidades. Parte de las nuevas doctrinas es recuperar las formas de vivencia en comunidad, como el trabajo de la tierra, cultivando productos para cubrir las necesidades básicas para la subsistencia. 
    • Saber comunicarse. Se pretende retomar la comunicación que existía en las comunidades ancestrales, donde el diálogo era herramienta clave para la buena comunicación, resolviendo así las divergencias sin que se presenten conflictos.
    • Trabajar en reciprocidad. En los pueblos indígenas esta práctica se denomina ayni, que no es más que devolver en trabajo la ayuda prestada por una familia en una actividad agrícola, como la siembra o la cosecha. 
    • No robar y no mentir. Vivir Bien es basarse en el ama sua y ama qhilla (no robar y no mentir, en quechua ). Este precepto de elemental ética es de fundamental cumplimiento dentro de las comunidades para lograr el bienestar y confianza entre sus habitantes. 
    • Proteger las semillas. Guardar bajo protección las semillas para que en un futuro se evite el uso de productos transgénicos. Una de las características de este nuevo modelo es el de preservar la riqueza ancestral agrícola con la creación de bancos de semillas que eviten la utilización de transgénicos para incrementar la productividad, porque esta mezcla con químicos daña y acaba con las semillas milenarias.
    • Respetar a la mujer. La mujer representa a la Pachamama, que es la Madre Tierra que tiene el poder de dar vida y cuidar a todos sus frutos. Por estas razones, dentro de las comunidades, la mujer es valorada y está presente en todas las actividades orientadas a la vida, la crianza, la educación y la revitalización de la cultura. Se valora a la mujer como base de la organización social, porque transmiten a sus hijos los saberes de su cultura.
    • Vivir Bien y no mejor. El vivir mejor es una consigna que estimula el desarrollo del capitalismo. En la práctica se traduce en competencia, alta productividad, consumismo, egoísmo, desconsideración del otro, individualismo y objetivo centrado en el lucro: a mayor lucro, se supone, mejor vivir. El Vivir Bien, en cambio, apunta a una vida sencilla, que satisfaga las necesidades de todo los miembros de la comunidad, manteniendo una producción equilibrada que retire de la tierra apenas lo que se precisa, evitando la irracional explotación de los recursos naturales -cuyo carácter es finito- especialmente el agua.
    • Escuchar a los mayores. Aprender a leer las arrugas de los abuelos para poder retomar el camino de construcción de la comunidad. La sabiduría de los ancianos son fuente inagotable de conocimiento y aprendizaje para la sobrevivencia, la socialización y la evolución espiritual.
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    La vida está en otra parte

    segunda-feira, 21 de maio de 2018



    "Poder respirar, despertarse, caminar, oler, beber agua, escuchar, mirar, ver... tratar de no dejar huella por donde caminas y, las que queden, que sean bellas; porque hay que pensar con el corazón y sentir con la cabeza". Estas son algunas de las palabras de Arturo Piegrande, de la Tribu de los Taitas. Video registrado por Soy la tribu.
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